BUENOS AIRES.- El debate por la inseguridad se reavivó con la intervención de la Iglesia Católica, que advirtió que la ola delictiva "genera una sensación de desamparo" en la sociedad que "preocupa a todos".
En tanto, el Gobierno reconoció a través del jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, que la inseguridad es una "preocupación" de la comunidad. Pero aclaró: "No es que acá no se hace nada y (el Gobierno) lo mira por tevé. Se está haciendo muchísimo. No se puede contar, porque si no, se cree que pretendemos morigerar la preocupación de la gente".
Desde la oposición política, el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, aseveró que la falta de seguridad es un flagelo y no es un invento de los medios de comunicación, al tiempo que exhortó a darle batalla a la delincuencia.
En cambio, otro de los líderes opositores, el diputado Francisco De Narváez, aún socio político de Macri, se pronunció sobre el tema marcando diferencias con el alcalde porteño, ya que instó a desplegar "un manto de paz y serenidad" y "unificar fuerzas para combatir a nuestros únicos enemigos, que son la delincuencia y el narcotráfico".
Pero en las últimas horas adquirió especial significación la intervención en esta cuestión de la Iglesia, que en el comienzo de la reunión de la Comisión Permanente del Episcopado emitió su voz de alerta.
La manifestación surgió de parte del vocero del Episcopado, el sacerdote Jorge Oesterheld, quien aseguró que "la inseguridad genera una sensación de desamparo que preocupa a todos", pese a que aclaró que "el tema no figura en la agenda" eclesiástica en las deliberaciones que realizan en estos días. (DyN)